Una vez más se acercan esas fechas en las que hacemos balance de los objetivos alcanzados y torcemos el gesto al descubrir que muchos de ellos no los hemos cumplido. Del mismo modo que cuando prometemos algo a alguien y no lo cumplimos lo decepcionamos, cuando no cumplimos nuestros propios objetivos nos decepcionamos a nosostros mismos, lo que mina poco a poco nuestra autoestima.
Debemos tomarnos en serio, los compromisos con nosotros mismos deben estar al menos a la misma altura que los compromisos con los demás. Como ya he comentado en otras ocasiones, escribir es lo mejor para concretar ideas, pero ¡ojo! también te ata a tus objetivos de manera mucho más profunda por lo que la decepción es aún mayor.
Ahora es un buen momento para empezar desde el punto en que nos escontramos, más o menos lejos de nuestros propósitos. Pero esta vez introduciremos una novedad: EL CONTRATO. Alcanzaremos el éxito en nuestros propósitos de año nuevo a través de una relación contractual con nosotros mismos. Para ellos es muy importante elegir bien lo que queremos hacer. Una lista eterna e informe de cosas que en realidad no nos apetece hacer sólo nos llevarán al fracaso.
Así pues, elige bien qué quieres hacer y por qué. Una vez meditado crea tu propio plan de actuación con fechas razonables de etapas e hitos y escríbelo en un papel dejando márgenes al inicio y al final de la página. ¿Lo tienes? Pues ahora encabeza: “Yo, Xxxxxxx Xxxxxx me comprometo a: ” y cierra el texto con tu firma y con la fecha.
Ahora tienes dos opciones: olvidarlo en cualquier cajó y confiar en que lo vas a conseguir o dejarlo en un lugar visible y revisarlo periódicamente para comprobar que efectivamente estás siguiendo el plan de actuación trazado para alcanzar tu objetivo. Paso a paso llegarás a conseguir todo lo que te propongas, no tengas prisa y, sobre todo, no te olvides de disfrutar del camino. Cada día que avances, mucho o poco, es un paso a favor. Disfruta del paisaje y descansa cuando lo necesites y no olvides recordarte cada día cuáles son las razones que te han llevado a elegir ese propósito para el año nuevo.


El coaching nos remueve por dentro, es un terremoto interior que no deja a nadie indiferente. Sin embargo, uno de los riesgos de un trabajo de coaching mal entendido o sin el asesoramiento profesional adecuado es la inmersión en la culpa. En ocasiones descubrimos, quizás más bien constatamos, que los que eso que nos sucede y que nos frustra, es causa directa de nuestras deciones o acciones.
El coaching es un acompañamiento para momentos de cambio y transición y un excelente faro con el que iluminar nuestro proyecto de vida. La maternidad es para muchas mujeres centro de su proyecto de vida y resulta indudable que constituye un auténtico cambio.